Ante la negativa de Telefónica a pagar, los hackers responsables de Wannacry destruyen parte de los archivos encriptados y envían a la compañía una nueva amenaza: “Por cada día que no paguen, subiremos un 5% el precio de rescate”.

 

Apenas 24 horas después de la infección del virus de subtipo ransomware, Telefónica  ha hecho balance de la catástrofe: Cerca de tres mil archivos destruidos que, traducido en pérdidas, significarían 600 millones de euros. “Estamos atravesando un momento delicado, pero no vamos a ceder al chantaje. Estamos analizando por qué no se implementaron parches de seguridad en las áreas afectadas”, ha declarado el presidente de la compañía, José María Álvarez-Pallete. En cuanto a la autoría del ciberataque, todavía no hay más que conjeturas. “Parece que el ataque viene de China, pero no descartamos la posibilidad de que se haya gestado desde dentro”.

 Unas palabras que no han gustado al máximo responsable de la división de Datos Telefónica, el mediático ex-hacker Chema Alonso, quien, actualmente, se encuentra de vacaciones en Asia. Desde su blog personal Un informático en el lado del mal, ha escrito un artículo analizando la situación: “Me preocupa lo que está pasando en España. Esta misma mañana he mandado instrucciones a la compañía. Básicamente, les animo a que paguen. Hoy es un virus, pero mañana puede ser un ataque DDoS a los servidores DNS de Telefónica que deje sin servicio a media cartera de clientes”. Traducido a lenguaje coloquial: una pregunta como “¿Por qué cobráis de más en las facturas?”, formulada desde millones de ordenadores zombi, colapsaría los servidores y dejaría sin servicio a empresas y particulares.

La inestabilidad de Telefónica está afectando a su credibilidad. Hay quien predice una cascada de bajas de servicio, tanto de particulares como de empresas. Poco antes del cierre de esta publicación, Chema Alonso volvía a insistir en el pago del rescate, a través de un tuit que más tarde ha sido borrado.

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