En plena ola de frío, trabajadores del sector eléctrico cortan el suministro a los responsables de Gas Natural, Iberdrola y Endesa.

 

“Estamos hartos de que nos echen las culpas de las subidas de la luz, así que desviamos el suministro de las mansiones de los directivos a viviendas de personas humildes”.

Una acción que está afectando las vidas de los responsables de las eléctricas. “No podemos conservar los alimentos durante mucho tiempo… Ahora nos alimentamos de pequeños invertebrados como moscas y gusanos”, comenta Isidre Fainé, presidente de Gas Natural.

Penurias que espolean la imaginación de los damnificados. “Tratamos aguas fecales para generar biogás. Seleccionamos los excrementos con la misma destreza que antes usábamos para separar caviar iraní del barato”, recuerda un nostálgico José Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola.

Aún con todo, los directivos intentan extraer aspectos positivos. “Estamos teniendo una especie de revelación. Antes, cuando teníamos energía, cada uno se iba a su ala de la mansión, con sus movidas. Ahora nos sentamos en torno a una vela y vemos cómo se consume hasta quedarnos dormidos”, razona Borja Prado, presidente de Endesa.

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