campero de Battlefield

Thunderstorm96, un jugador de la saga Battlefield que jugaba en el papel de francotirador, ha muerto en la habitación de una residencia de estudiantes, después de que su avatar permaneciera tres días agazapado en lo alto de una grúa.

“Lo veía agitarse en la silla y lanzar maldiciones. Lo normal mientras jugaba… No imaginaba que fueran estertores de agonía” -relata conmocionado Marcos, su compañero de habitación-.

La autopsia del cadáver apunta al suicidio como causa del fallecimiento. “Hemos detectado una combinación de antidepresivos y estimulantes que le han llevado a una parada cardiorrespiratoria.” -ha señalado el médico forense-.

Aficionado a los shooters desde su infancia, Thunderstorm96 pasaba sus horas muertas delante de su ordenador. “Se lo tomaba muy en serio. Se sentaba a jugar con una caja de donuts y bebidas energizantes para mantener alta su estamina. Utilizaba gotas humectantes para los ojos”.

Su táctica de combate era siempre la misma. Buscaba una esquina sin visibilidad o un saliente de una torre para disparar al enemigo y no se movía en toda la partida. Algo que no siempre le valió el respeto de sus oponentes. “Sus enemigos siempre le troleaban. Bailaban a su alrededor y terminaban abrasándolo con un soldador de forma humillante. Cuando se daba cuenta de lo que estaba pasando ya era demasiado tarde”. En el siguiente vídeo se puede comprobar un momento del troleo.

 

La familia del fallecido ha denunciado la muerte de su hijo a la Guardia Civil. “Estamos investigando un mensaje privado que recibió el fallecido para determinar si el trolleo pudo haberlo llevado al suicidio.”-ha confirmado un agente-. Según esta misma fuente, durante la última partida de Thunderstorm96, uno de sus enemigos se jactó de haberlo reventado con una docena de minas antitanque y granadas de fragmentación, mandándole el siguiente mensaje privado: “Al final todas las ratas salen del agujero”. Un ensañamiento que a todas luces parece innecesario.

La muerte de Thunderstorm96 ha causado conmoción entre los miles de camperos que pueblan los shooters. Para honrar su memoria y simbolizar su dolor, se han reunido dentro de un ascensor y han plagado la entrada de minas, esperando una oportunidad.

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