Amparándose en una ley del siglo XVII, el rey emérito contaría  personalmente los votos por un tiempo no superior a 50 años.

En medio de una guerra judicial entre los gobiernos central y autonómico de Cataluña, el rey emérito ha alzado su voz para poner fin a lo que considera “un duelo fratricida”.

“Está feo que dos hermanos discutan. Por experiencia sé que no lleva a nada bueno. El 49% de los ciudadanos catalanes está a favor y el 51% en contra. Me propongo como contador principal para evitar cualquier tipo de error”.

Un recurso amparado por una ley española del siglo XVII que otorga al rey el derecho de contar el voto. Según expertos contables, teniendo en cuenta que la población de Cataluña es de siete millones y medio de personas, Juan Carlos I tardaría alrededor de 32 años en terminar su cálculo.

Un tiempo que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, considera insuficiente. “No va a estar las 24 horas contando sin parar. Cincuenta años nos parece una cifra mucho más realista”.

Siguiendo el ejemplo mediador de su padre, el rey Felipe VI, ha querido contribuir también al buen entendimiento. “Si votáis «No» a la independencia, rebautizaremos a nuestra hija Leonor y la llamaremos Assumpció”.

Un ofrecimiento que el presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha recibido con cautela. “Si la sucesora al trono cambia su residencia del Palacio de la Zarzuela al Palacio de Montjuic, tendremos trato”.

 

 

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