Un niño que se había escondido tras unas cortinas, ha sido hallado fosilizado tras pasar dos décadas desaparecido.

 

“Un día estábamos repasando el álbum familiar y vimos a un niño que se parecía mucho a sus hermanos. Tras mucho pensar caímos en la cuenta de que era Lucas, el penúltimo de mis nueve hijos”, recuerda María de las Mercedes, madre de familia numerosa.

“Inmediatamente activamos la búsqueda por toda la casa y lo encontramos detrás de las cortinas del cuarto de la abuela que da a un patio interior. Se había fosilizado”.

Según el catedrático en paleontología Luis Brunete, el cuerpo de Lucas sufrió un proceso de permineralización. “Estaba escondido justo bajo una ventana por donde se filtraba agua de lluvia que arrastraba sílice por el contacto con el alfeizar de cerámica. Al evaporarse el agua el mineral se precipitó en los huecos del tejido esponjoso y se endureció”.

De esta manera, el cuerpo de Lucas pudo conservarse en el tiempo. “Mi hijo pasaba desapercibido entre los demás. Suponemos que se escondió para averiguar cuánto tiempo pasaría antes de que alguien lo extrañara y fuera a buscarlo”.

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