Millones de hombres viven el Día Internacional de la Mujer con espantosa angustia ante una declaración de intenciones que pondría en riesgo su virilidad.

 

“Hacemos un llamamiento a todas las mujeres. Ya sean amas dominantes o monjas clarisas. Devuelvan a los hombres los desprecios sufridos durante el año en una dosis concentrada mil veces más dolorosa”, ha manifestado una representante del movimiento feminista.

Una invitación que ha sido recibida por las mujeres con verdadero entusiasmo.

“He convertido nuestro dormitorio en una mazmorra de dolor y castigo. Voy a privarlo de sentidos y patearle las pelotas con mis botas Dr. Martens”.

“Voy a mantenerlo atado a una silla mientras chupo un helado de cucurucho”

Propósitos que algunos hombres interpretan como amenazas. “Tengo miedo de que mi mujer me empotre contra la pared y me salgan más plumas que a un faisán”, ha reconocido un obrero del metal que lleva catorce horas escondido debajo de la cama.

La imagen de portada “onehundredeightythree/threehundredsixtyfive” es obra de “Morning theft” usada bajo CC BY.

Comentarios

comentarios